¡GAMBARE! El espíritu japonés que inspiró una vida y un legado: Carlos Kasuga Osaka

De niño, Carlos Kasuga Osaka aprendió a leer el mundo en dos idiomas: el de sus padres, migrantes japoneses que llegaron a México con muy poco más que sus costumbres, y el del país que los recibió y les dio la oportunidad de volver a empezar.

De esa doble raíz nació, décadas después, un empresario que prefería sentarse a comer en casa de sus colaboradores antes que hablarles sólo de metas de producción; que fabricó, contra el reloj, los aros que el mundo vio inflarse en la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 68; dando vida a un legado que hoy quedará inmortalizado en un libro.

Se llama ¡GAMBARE! El espíritu japonés que inspiró una vida y un legado: Carlos Kasuga Osaka, y no fue idea suya. Fueron sus hijos y familia quienes propusieron abrir sus recuerdos y fotografías e inmortalizar su trayectoria. 

El camino para reconstruir la historia

Karla Taira y su equipo tocaron puertas familiares, revisaron álbumes completos y buscaron a quienes lo vieron de cerca en lo cotidiano, en la fábrica, en su casa, en la mesa. Y ahí apareció algo que no esperaban encontrar: buena parte de lo que Carlos Kasuga Osaka ha logrado a lo largo de su vida, él mismo nunca lo contó.

La investigación reunió 34 entrevistas, más de 600 imágenes, documentos inéditos, fotografías familiares y testimonios de quienes compartieron distintas etapas de su vida. El resultado es una edición interactiva que incorpora 31 videos para ampliar la historia más allá de las páginas.

De esa costumbre de escuchar antes que presumir nació también el "sueldo moral", un concepto que Carlos Kasuga Osaka desarrolló al frente de Industrias Kay, la idea de que pagar bien no basta si las personas no se sienten respetadas y tomadas en cuenta. Por eso abría el día con charlas que no eran solo de producción, sino de familia, de puntualidad, de hacer las cosas bien desde el principio.

Esa manera de anteponer a las personas antes que los resultados es la clave de todo lo que vino después: el Liceo Mexicano Japonés, del que fue fundador, y la Fundación Kasuga, que él y su familia impulsaron más tarde para llevar innovación educativa a más comunidades en México. Detrás de ambos proyectos está una convicción que se repite desde hace décadas: antes de tener empresas de calidad, hace falta formar personas de calidad.

Esa filosofía la resumió en cuatro palabras que hoy dan estructura tanto a sus conferencias como al propio libro: Bien Ser, Bien Hacer, Bien Estar y Bien Tener. Un orden, más que una fórmula: primero trabajar en quién se es, después en cómo se hacen las cosas, luego en que ese crecimiento alcance también a los demás y, solo entonces, como consecuencia, llega lo material.

El legado

Gambare, la palabra japonesa que da título al libro y atraviesa cada capítulo de la vida de Carlos Kasuga Osaka, no sólo se lee. La edición incorpora videos, testimonios y pausas pensadas para que el lector no avance únicamente por una biografía, sino por una conversación con su propia historia.

Karla Taira prefiere no adelantar qué significa Gambare para Carlos Kasuga Osaka. Quiere que cada lector lo descubra por sí mismo, página a página. 

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