La transformación de la industria automotriz no se limita a la electrificación de los vehículos. Fabricantes como Toyota comienzan a explorar nuevas oportunidades de negocio en tecnologías de movilidad, que abarcan desde el transporte autónomo y los dispositivos de asistencia para personas con discapacidad hasta proyectos de exploración espacial.
La compañía japonesa busca evolucionar de fabricante de automóviles a proveedor de soluciones de movilidad, mediante una estrategia que pretende atender necesidades de desplazamiento más allá del transporte convencional.
Uno de los proyectos con los que Toyota explora este mercado es e-Palette, un vehículo eléctrico de diseño modular, concebido para ofrecer servicios de transporte compartido y operar como tienda móvil u oficina rodante. Su configuración de piso bajo facilita el acceso de personas con movilidad reducida, mientras que sus capacidades de conducción autónoma forman parte de una propuesta para desarrollar nuevos modelos de transporte urbano.
El proyecto se inscribe en el segmento conocido como Mobility as a Service (MaaS), que plantea integrar distintas soluciones de transporte mediante servicios de movilidad.
La estrategia también considera dispositivos diseñados para resolver dificultades cotidianas de desplazamiento. Entre ellos se encuentra JUU, un prototipo de silla de ruedas eléctrica capaz de subir y bajar escalones de hasta 16 centímetros, que utiliza componentes derivados de los sistemas de dirección automotriz.
Otro desarrollo es Yosh-e, un dispositivo que se adapta a una silla de ruedas convencional para convertirla en eléctrica, con el propósito de reducir el esfuerzo físico de sus usuarios y ampliar su autonomía. Ambos proyectos muestran cómo tecnologías originalmente desarrolladas para automóviles pueden encontrar aplicaciones en otros segmentos.
La investigación de Toyota se extiende incluso fuera de la Tierra. Desde 2019, la empresa trabaja con la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) en el desarrollo de Lunar Cruiser, un vehículo presurizado y tripulado que utiliza celdas de combustible de hidrógeno y está diseñado para recorrer la superficie lunar.
Aunque su aplicación inmediata se encuentra en la exploración espacial, la automotriz contempla aprovechar los conocimientos sobre eficiencia energética y operación en condiciones extremas para el desarrollo futuro de vehículos terrestres.
Estos proyectos forman parte de la estrategia global denominada Movilidad para Todos, con la que Toyota busca diversificar sus capacidades tecnológicas y ampliar el alcance de su negocio.
“Transformar la movilidad significa pensar mucho más allá de un automóvil, significa desarrollar tecnologías que se adapten a las necesidades para que nadie se quede atrás en el camino hacia el futuro”, señaló Takaaki Kuga, presidente de Toyota Motor de México.


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