Lactancia materna: el inicio de una historia que nos pertenece a todos

Durante mucho tiempo nos enseñaron que la lactancia era únicamente una decisión individual, una tarea más en la lista de la maternidad que se debía cumplir, muchas veces en silencio y sin el apoyo necesario.
 
Quizá ha llegado el momento de cambiar esa conversación, me gusta pensar en la lactancia no solo como un acto biológico, sino como una responsabilidad compartida, es un vínculo que protege la salud, que fortalece el desarrollo integral y que representa el compromiso de toda una sociedad: familias, instituciones y centros de trabajo, porque  amamantar es mucho más que alimentar; es garantizar el mejor inicio de vida posible.
 
La evidencia es contundente, pero la salud también guarda memoria, la leche materna no solo proporciona los nutrimentos para el crecimiento; es un escudo inmunológico y un motor para el desarrollo cerebral, y sus beneficios no se quedan solo en la infancia, para las mujeres, es una herramienta poderosa que reduce el riesgo de cáncer de mama, ovario y enfermedades crónicas.
 
Sin embargo, sería injusto pensar que todo depende solo de la voluntad de una madre, no todas parten del mismo piso, para que una mujer pueda amamantar con éxito, necesita entornos que la acompañen desde el embarazo y durante toda la crianza. 

No basta con conocer los beneficios si no existen servicios de salud de calidad, espacios laborales favorables y redes comunitarias informadas, el éxito de la lactancia depende de que logremos derribar las barreras que hoy impiden ejercer este derecho con dignidad.
 
En México, el compromiso se traduce en acciones concretas: desde la Iniciativa Hospital Amigo del Niño y de la Niña hasta la Red Nacional de Bancos de Leche Humana y la vigilancia del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos, ; son estrategias diseñadas para proteger esta práctica como un derecho humano y una inversión para el desarrollo sostenible.
 
La plenitud en esta etapa no significa ausencia de retos, significa contar con las condiciones para vivir la lactancia con información, con autonomía y con salud.
 
Proteger la lactancia materna es, en última instancia, cuidar el futuro, es entender que cada niña y cada niño merece el mejor comienzo, y que cada mujer merece ser sostenida por una sociedad que comprenda que su salud y su bienestar son la base de un México más equitativo.
 
*Mtra. Teresa Ramos Arreola*
*Directora General del Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva*

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