La basura que guardamos en el celular

Cada día descargamos archivos, hacemos fotos y videos, recibimos documentos, acumulamos conversaciones y dejamos correos sin leer. También mantenemos aplicaciones y cuentas de plataformas que quizá olvidamos hace tiempo.

Mucha de esa información permanece almacenada sin que volvamos a consultarla, eso es la basura digital: datos, archivos y servicios que dejaron de ser útiles, pero siguen ocupando espacio y, en algunos casos, consumen recursos para su almacenamiento y gestión.

Los datos que guardamos en la nube dependen de una infraestructura real: servidores, redes y centros de datos que funcionan de forma continua. Mantenerlos implica consumo de electricidad y, en ciertos centros, agua para enfriamiento.

Una estimación del Pacto Mundial de la ONU España proyectó que el volumen global de datos podría acercarse a 175 zettabytes en 2025, una cifra que sirve para dimensionar la enorme cantidad de información que se genera y almacena a escala global. Esa cifra mide el total de datos generados o almacenados, no la cantidad de “basura”.

No obstante, hay que matizar: no toda la basura digital es la principal responsable del consumo energético. Los centros de datos no solo almacenan, también procesan información para correos, streaming, aplicaciones empresariales y sistemas de inteligencia artificial

En México, la Encuesta Nacional de Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH, INEGI, 2022) registró que más del 75% de los hogares urbanos contaba con al menos un teléfono inteligente, lo que sugiere una masiva capacidad doméstica para generar y almacenar datos. Esa penetración hace relevante pensar en la limpieza digital como una práctica cotidiana y accesible para muchas personas.

En lo individual, el problema es práctico: un teléfono celular lleno de fotos, capturas, conversaciones y apps complica encontrar lo que necesitamos y nos hace perder tiempo. Las notificaciones forman un fenómeno distinto: cientos de alertas y varias apps enviando avisos crean interrupciones constantes. Limpiar el almacenamiento y reducir notificaciones son acciones separadas, pero ambas ayudan a recuperar el control sobre la atención.

La empresa de ciberseguridad Kaspersky brinda algunos consejos fáciles para empezar como revisar la carpeta de descargas y eliminar lo que ya no se necesite, borrar archivos duplicados o los que no se van a usar, vaciar la papelera y las carpetas temporales, cancelar suscripciones que no se usan y quitar métodos de pago guardados.

Además de desinstalar apps que no se abren desde hace meses, revisar cuentas antiguas y eliminar perfiles inactivos, silenciar o limitar notificaciones de apps que interrumpen constantemente y actualizar el sistema operativo y las aplicaciones para cerrar vulnerabilidades.

En cuanto a seguridad y privacidad: Usar un gestor de contraseñas en lugar de notas o capturas. Activar la verificación en dos pasos (2FA) en cuentas importantes y revisar permisos de apps (cámara, micrófono, contactos) y restringirlos cuando no sean necesarios.

Qué no promete la limpieza

Ordenar tu entorno digital no solucionará por sí solo el impacto ambiental de la tecnología ni reducirá de forma significativa el consumo energético global. Pero dará mayor control sobre lo que almacenas y compartes, y reducirás riesgos de seguridad.

Hazte una pregunta práctica antes de guardar algo: ¿para qué lo conservo?

A veces la respuesta será clara y habrá que mantenerlo, otras descubrirás que llevas años acumulando archivos, cuentas y suscripciones sin utilidad. La intención es decidir conscientemente qué información vale la pena conservar y cuánto ruido digital aceptar.

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