Las recientes previsiones de lluvias intensas dadas a conocer por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ponen de manifiesto la vulnerabilidad de las ciudades mexicanas. Para enfrentar este reto estructural, RECSA propone un modelo híbrido que fusiona la ingeniería tradicional con superficies permeables y soluciones basadas en la naturaleza.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) alertaron sobre precipitaciones extraordinarias asociadas al monzón mexicano en estados como Sinaloa, Durango, Jalisco y Oaxaca. Ante este escenario, Humberto Armenta González, presidente del Consejo de Administración de Regiomontana de Construcción y Servicios (RECSA), advierte que las urbes deben replantear su relación con el agua de lluvia.
El planteamiento de la organización destaca que obras tradicionales como colectores, plantas de tratamiento y redes de distribución deben coexistir con parques inundables y superficies permeables. Estas últimas herramientas permiten retener temporalmente el agua y favorecer su absorción directa en el subsuelo.
Bajo esta perspectiva defendida por RECSA, ambas infraestructuras operan de manera sinérgica para mitigar los impactos de las tormentas estacionales. Mientras la infraestructura gris conduce y almacena los flujos mayores, la verde recupera la capacidad natural de infiltración del terreno.
La discusión coincide con un momento en el que diversas regiones del país alternan entre inundaciones severas y periodos de alta presión sobre la disponibilidad hídrica. Por ello, la infraestructura debe concebirse como un sistema amplio capaz de captar, conducir, almacenar y tratar el recurso.
Frente a temporadas de precipitaciones cada vez más exigentes, la estrategia respaldada por el directivo busca superar la falsa disyuntiva entre conservación ambiental y obra civil. Integrar ambos mundos es la clave para garantizar la sostenibilidad y seguridad de las comunidades en el largo plazo.


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