Durante el Foro “M En la Vida y en la Cancha” 2025, organizado por el Club de Futbol Monterrey, las participantes compartieron experiencias personales sobre cómo enfrentan los desafíos de ser madres y profesionistas. Katya Echazarreta, ingeniera mexicana que hizo historia en la industria aeroespacial, y Saskia Niño de Rivera, activista social y fundadora de Reinserta, ofrecieron dos perspectivas potentes sobre la maternidad vivida desde espacios de alta exigencia y visibilidad pública.
Ambas coincidieron en que las redes de apoyo familiares y laborales resultan fundamentales para sostener carreras ambiciosas sin dejar de atender las responsabilidades de crianza. Desde contextos muy distintos, plantearon que la maternidad no debe entenderse como un obstáculo profesional, sino como un aspecto que puede coexistir con la vocación y el liderazgo.
Echazarreta explicó que se convirtió en madre en 2024, justo cuando se confirmó su participación como líder en la primera misión espacial conformada exclusivamente por talento latino. Recordó que en pleno proceso de parto recibía llamadas de medios de comunicación, lo que evidenció la intensidad del momento. “En ese momento mi prioridad fue tener a mi bebé y estar presente al 100% para esos primeros momentos", relató.
Lejos de ver la maternidad como una pausa profesional, la ingeniera mexicana defendió que este proceso le permitió reafirmar sus metas. Subrayó que contar con el respaldo de su esposo y su familia fue clave para organizar sus tiempos. “Las mujeres logran más con estas situaciones (maternidad)...”, afirmó.
Saskia Niño de Rivera también habló desde su experiencia como madre de dos hijos, a quienes cría junto a su esposa, Mariel Duayhe. Describió la comaternidad como una oportunidad para construir un modelo de crianza más equitativo. Según dijo, compartir la responsabilidad del cuidado en pareja le ha permitido sostener su vida profesional sin renunciar a su rol como madre.
Recordó que antes del nacimiento de su primera hija, reflexionó sobre qué tipo de madre deseaba ser. Esa claridad, explicó, le ayudó a tomar decisiones que respetaran tanto su identidad como activista como sus responsabilidades familiares. “No por ser mamá tenía que sacrificar quién soy, mi vida profesional”, afirmó.
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