Bajo la dirección de Ricardo Gudiño Morales, durante el trienio 2019-2021,
los recursos económicos del Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y
Saneamiento de Naucalpan (OAPAS) fueron saqueados
indiscriminadamente dejando a su salida de la dependencia un boquete
financiero de más de mil 600 millones de pesos; aun así y sin reparo
asegura a sus incondicionales que será nuevamente titular del Organismo
del Agua de Naucalpan a partir del 1 de enero de 2025 con el
morenista Isaac Montoya.
Hay que recordar que OAPAS heredó a la administración municipal 2022-2024,
cerca de 800 aviadores; una nómina de más de 900 millones;
retenciones de ISR; la falta de pagos de aguinaldos de ese año, 20 mil
conexiones clandestinas, así como obras inconclusas y múltiples
señalamientos de corrupción.
Aunado a esto los problemas en el suministro y calidad de agua
potable, fueron varias las obras que quedarán inconclusas o que se presupuestaron
y ni siquiera comenzaron.
Alguna de esas obras que no se hicieron y los recursos fueron desviados
son la construcción de la planta de tratamiento en la México 68, el rebombeo
del sistema de tratamiento de aguas, así como la reconducción en el pozo La
Viga, cuyos recursos fueron del Fondo de Inversión Social (FIS) y desaparecieron.
Por si esto fuera poco, se estima que OAPAS permitió la
existencia de más de 20 mil tomas clandestinas de agua potable que según
Gudiño Morales eran tomas institucionales y de todo tipo, en el DIF,
bibliotecas, módulos de policía, parques y jardines, sin contar el tema
de desazolve, del agua tratada y el sistema de riego del parque Naucalli.
Sin embargo, datos de la misma dependencia revelaron en su momento que eran
sólo 351 las tomas de agua que tenía el ayuntamiento en distintas
instalaciones.
Para Gudiño Morales, la pandemia resultó un jugoso negocio. Adquirió
un coche sanitizante por 6 millones de pesos cuando su costo real
era de un millón 700 mil pesos; así como también se contrató en renta un
arco sanitizante y lavabos a precios exorbitantes
De acuerdo con investigaciones que en ese entonces realizo el OSFEM,
los contratos con empresas como Calula S.A de C.V.(constructora e
inmobiliaria), Heka Codesa (obras de construcción y de urbanización) y Maxichan
(la cual en dos años obtuvo 11 contratos de OAPAS para la rehabilitación
de cárcamos que no se hicieron) pusieron
al descubierto una triangulación de recursos públicos que solamente benefició a
tres funcionarios, Ricardo Gudiño, director general; Gregorio Ramos
Ramírez, director de construcción y a Paulo de Jesús Lara Saavedra,
secretario particular del titular.
LAS PREGUNTAS; ¿Será cierto que Ricardo Gudiño, demolió cuando
fue titular de OAPAS una casa de su propiedad en Naucalpan para
inmediatamente reconstruirla? ¿Será cierto que a meses de cerrar la
administración 2019-2021 hizo pública la adquisición de un Lamborghini
aventador, valuado en 417 mil 826 dólares, algo así como 8
millones, 356 mil pesos mexicanos al tipo de cambio del día de ese momento?
¿Será cierto que Ramos Ramírez adquirió los terrenos aledaños a su casa
de Lomas de San Agustín? ¿Será cierto que Lara Saavedra fue más
allá al construir una casa en Interlomas?… AUN HAY MÁS
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